jueves, 27 de febrero de 2014

Una evaluación auténtica.

Las evaluaciones.  El terror de los alumnos. Entre otras cosas, debe ser auténtica. Con autenticidad me refiero a que mida todo, no sólo lo que sabe. La evaluación nos debe mostrar la adquisición de conocimientos, su comprensión y el nivel de aplicación de las estrategias de aprendizaje. 

G.P. Wiggins, en su libro Assessing student performance, señala algunos criterios que marcan una evaluación auténtica:

Compromete a los alumnos en problemas reales o cuestiones de importancia en las que deben utilizar el conocimiento para realizarlas efectivamente y críticamente:

1. Presenta problemas de la vida diaria y retos interdisciplinares.
2. Ofrece a los alumnos problemas complejos y abiertos y tareas que requieran integrar conocimientos teóricos y estrategias de aprendizaje.



La pregunta que me surge es… ¿Todo lo que se enseña tiene que servir y poder aplicarse a la vida práctica? ¿No estaríamos limitando la inteligencia a las experiencias del día a día? La mente humana tiene una proyección infinita que la experiencia cotidiana difícilmente puede alcanzar ¿Por esta razón vamos a enseñar sólo las cosas aplicables? Me brotan ciertas dudas. Pero mucho, mucho más dudas me brotan de las evaluaciones convencionales. Y sobre las estrategias de aprendizaje ¿qué decir? ¿Una para todas los alumnos? Si es posible vale la pena, pues me he encontrado que muchos chicos de lo que carecen es de una forma de aprender, pero también he visto que muchos chicos tiene su forma ideal. Hay mucho en esta labor de maestros.

En mis 10 años de profesor, de las cosas más pesadas y preocupantes que he tenido que asumir son las evaluaciones. Al menos las calificadas, con nota y comentario. Muchas veces los he pasado, omitido, aniquilado e incluso destruido. Soy de los partidarios de eliminar los exámenes y evaluaciones del colegio. Lamentablemente, por obligación, las he tenido que hacer. Los papás querían saber cómo están sus hijos. Traté en esos momentos de hacerlos fáciles y prácticos. Pero enseñaba religión y música, lo que me hacía muy dificil aplicar a la vida cotidiana, salvo quizá cuando enseñaba moral o, el caso de música, el sentido del silencio. ¡Hay tanto que pensar sobre las evaluaciones!

martes, 25 de febrero de 2014

Distintas perspectivas de la enseñanza

Para poder hacer una breve evaluación personal sobre cuál es nuestras perspectiva de la enseñanza: ya sea centrada en el profesor, centrada en el alumno o centrada en el aprendizaje. Puedes responder las siguientes preguntas.

¿Quién aprende? ¿Qué es el aprendizaje? ¿Quién determina metas, estrategias y condiciones de aprendizaje? ¿Cuándo se toman las decisiones? ¿Quién establece los objetivos? 

Déjenme hacer un intento personal de respuesta:

¿Quién aprende?
Al alumno, pero también el profesor. Y si fuera el caso que el profesor no se suscribe a su labor docente, podría aprender también toda la sociedad, como suele suceder con los grandes maestros
.
¿Qué es el aprendizaje? 
Es un proceso elevado de conocimiento. No es el simple hecho de conocer sino de interiorizar  lo que se conoce, apropiarlo y darle un significado en toda tu vida. En un proceso dinámico y participativo en el cual todas las facultades humanas están involucradas.

¿Quién determina metas, estrategias y condiciones de aprendizaje? 
Los profesores, pero también los alumnos y en cierta manera la sociedad, la cultura.

¿Cuándo se toman las decisiones? 
Siempre. Siempre hay que estar en constante atención a las necesidades. Cualquier situación puede requerir de cambios o giros. No basta programar bien, hay que estar atento a que esas acciones funcionen. 

¿Quién establece los objetivos?

Buena pregunta… ¿El colegio? ¿El estado? ¿Cada profesor? ¿La familia? Creo que los objetivos deben partir de una intersección entre los anhelos y necesidades reales de los niños y las exigencias de la cultura en la que ese niño se desarrolla.


¿Qué perspectiva de la enseñanza tendrá Severus Snape?

lunes, 24 de febrero de 2014

Sumerhill, una escuela democrática

Al ver esta película no pude dejar de sentirme en casa.

Yo estudié en un colegio "alternativo" en Lima llamado "Los Reyes Rojos". No pretendo explicar ahora de qué se trababa ese ambicioso proyecto educativo, sólo mencionar que la pasé muy bien. Sobretodo en la primaria. En secundaria las cosas se complicaron un poco. Pero fue un cambio drástico el que viví, a mediados de 4o grado de primaria, cuando salí del colegio de jesuitas "Inmaculada", de corte estricto y tradicional, y pasé a esta casa, a este hogar en que mi profesor daba clases con un monito en el hombro y nos leía todas las tardes Peter Pan mientras descansábamos en nuestras carpetas. Este profesor, Ricardo Camino, será siempre mi inspiración de docente. El otro fundamental es el director de mi colegio. Qué pena que te fuiste Constantino Carvallo, todavía te quedaba tanto por hacer por la educación en el Perú!

Los invito a ver esta película y que puedan conocer un atisbo de mi infancia.

En este link encontrar la primera parte y en esa misma página las 3 restantes.
Ver la Primera Parte HD




sábado, 22 de febrero de 2014

Los 12 pasos de un modelo de diseño integrado según Fink

D. L. Fink, en su libro Creating significant learning experience: an integrated approach to designing college course, propondrá una diseño curricular en la cual se acentúa la relación interactiva de los elementos básicos de la programación: objetivos, contenidos y criterios de evaluación. Este diseño contará con 12 pesas que se pueden apreciar en la siguiente tabla:



Ahora toca preguntarse a modo de auto evaluación frente a esta interesante propuesta: 
¿A qué pasos le dedicas más tiempo? ¿Cumples todos ellos?
¿Te ha sorprendido algún paso? ¿Falta alguno que consideras necesario?


Y aquí un intento de respuesta: 

¿A qué pasos le dedicas más tiempo? 
Definitivamente nunca he sido un buen programador, me bastaba con pensar los temas y cómo creía que se debían enseñar. Muy poscas veces trabajé con libro de texto por lo cual requería de toda mi creatividad. Quizá por eso elegiría el paso 2: Unir los componentes en un todo integrado. Y dentro de este el seleccionar las estrategias de enseñanza.

¿Cumples todos ellos?
De ninguna manera y la verdad lo pensaría varias veces. Soy partidario de una enseñanza un poco más intuitiva. No hay que mandar un cohete a la luna, es enseñarle a un chico algo. ¿Qué opinan?


¿Te ha sorprendido algún paso?
En realidad me ha sorprendido la cantidad de pasos. 

 ¿Falta alguno que consideras necesario?
Quizá sentarse un rato a pensar en los alumnos, en cada uno de ellos... pero entiendo que este programa podría ser previo a conocer a los alumnos.  Quizá pondría otro apartado que diga divertirte con lo que enseñas, agarrarle cariño, admirar tu materia... no sé. 


Sin embargo.. Con este programa podemos decir que que es importantísimo aprender a enseñar para enseñar a aprender. Eso significa ser uno mismo modelo de autorregulación para nuestros alumnos. Diseñar la enseñanza y la misma acción de enseñar es un proceso de autorregulación.

jueves, 20 de febrero de 2014

La educación prohibida

Al repasar superficialmente por la historia de la educación y todas las transformaciones que se dieron desde el absolutismo ilustrado, pasando por el romanticismo alemán y la aparición de tantas congregaciones religiosas con carisma educativo, pienso... ¿Por qué nunca se instauró la escuela nueva? Esa escuela que busca mirar al niño con individuo y se le quiera, que aprenda jugando y pasándola bien, que investigue y aprenda desde la propia observación del mundo... ¿Será tan complicado? 


En mi experiencia como profesor he tenido siempre 2 tipos de padres. Por un lado los que quieren que sus hijos sean exigidos, aprendan muchos conocimientos (especialmente matemáticas e inglés) y destaquen. Los padres que no se preocupan por la sonrisa de su hijo, sino por su libreta. Y por otro lado, los que quieren que sus hijos la pasen bien, gocen en el colegio, aprendan a vivir y cada día regresen contentos para seguir gozando la vida en sus casas. Quizá la gran mayoría de padres se encuentre en un justo medio entre estos dos extremos, pero es interesante observar que la oferta de la mayoría de escuelas es la de primer tipo. Eso no significa necesariamente que todo anda mal. Hay un sinnúmero de ofertas tradicionales en las que un sistema rígido y poco integral es suplantado por unos profesores que ponen alma, corazón y vida para que sus alumnos aprendan y sean felices en la medida de lo posible. ¿Pero no será tiempo para que propuestas que tienen más de 100 años -Tolstoi, Tagore, Reddie o el padre Manjón- se apliquen y se experimenten con libertad?

La película "la Educación Prohibida" hace un repaso a esas propuestas de manera clara e interesante. Para mi gusto quizá muestran una postura negativa sobre la educación tradicional en la que todo no está mal, y quizá también con algún afán confrontador. Sin embargo, yo creo en una educación en libertad y creo que se debe luchar por ella. Quizá  el cambio no esté lejos y por eso es tan implorante que podamos profundizar y trabajar duro, para poder generar modelos de educación que respondan a las necesidades actuales y al mismo tiempo tengan cabeza, ciencia, teoría, propuesta.

Acá les dejo un corto y el video completo de la Educación Prohibida. Saquen ustedes sus propias conclusiones.







viernes, 14 de febrero de 2014

Aprendizaje autoregulado... ¿Es posible?

Pensar en el aprendizaje autoregulado es pensar en los alumnos buscando sus propio crecimiento intelectual y personal. 

Alumnos guiando su propio aprendizaje bajo la compañía y tutela del profesor. ¿Es esto posible hoy? 

Definitivamente, es más, es una necesidad que brota de la misma naturaleza del aprendizaje. Las escuelas, de cara al siglo XXI, deben generar las condiciones necesarias para que la enseñanza autoregulada sea una realidad. Esto es principalmente contar con profesores involucrados con el alumno y descubriéndolo como individuo, con intereses,  motivaciones y ritmos distintos. No menos importante es que las escuelas contribuyan permitiendo currículos flexibles que se proyecten en programaciones de clases que contemplen las sinuosidades del desarrollo del aprendizaje de cada niño. Las expectativas de los padres, que últimamente parecen sobrevalorar el inglés y las matemáticas pre-universitarias, son otra condición imprescindible. 

Como profesor he tratado, no siempre con éxito, en que los alumnos quieran aprender, que nazca de ellos la motivación por nuevos aprendizajes. Esto lo he podido lograr de algún modo en los talleres de música más no tanto en el curso de religión. Pero he tenido la experiencias de preguntarle a los alumnos, ya que nos quedaba algún tiempo, qué era lo que querían aprender y ellos mismos me propusieron internar responder sus dudas de fe. Las clases se hicieron muy interesantes esos días. Creo que se puede confiar en los alumnos, darles espacio a elegir lo que quieren aprender. Eso es exigente para el profesor e que muchas veces ya tiene perfectamente establecido lo que quiere enseñar y muchas veces lo suelta como un royo. Pero es posible y deviene en una experiencia mucho más rica en el aula. 

miércoles, 12 de febrero de 2014

Aprendizaje autoregulado en situaciones de pobreza

Hoy en día los expertos en pedagogía ven cada vez más necesaria la implementación del modelo de aprendizaje autorregulado, para asegurar un nivel escolar que responda a los desafíos del mundo actual. 

Se entiende autorregulado aquel aprendizaje en el que el alumno toma un papel protagónico en el mismo. Aprende el mismo, con interés, utilizando la inmensidad de medios que hoy se ofrecen además de la guía del maestro: libros, herramientas informáticas, tareas online, estudio en red, etc. En este aprendizaje se resalta también la importancia de la autoevaluación y el interés por mejorar. 

¿Es posible aplicar este aprendizaje en las realidades de pobreza y pobreza extrema de países como el Perú? 

En unas misiones que participé en el valle de Yungay en Ancash me encontré con la sorpresa de encontrar en hora de clases al único profesor del colegio primaria de Callepampa rompiéndose la cabeza para tratar de hacer funcionar la única computadora que le había dado el estado en una increíble donación nacional de computadoras portátiles. El colegio, como se deben imaginar, carecía de muchas cosas, pero tenía la computadora que le permitía aprender: gramática en español, matemáticas, inglés y cultura general. Creo que también tenía un programa de dibujo como el conocido paintbrush. La idea era que cada uno de los 40 alumnos de distintas edades pueda jugar con la computadora algunas vez cada día. ¿Pero eso eso lo que un alumno rural debe conocer y aprender en la escuela? ¿Vale la pena la inversión en costo material y en el tiempo utilizado por el profesor?

Aprendizaje autoregulado en una radiad rural y pobre ¿Cuál será el interés de un alumno rural como para poder generar un afán de aprendizaje auto-rregulado? ¿Es necesario que la educación está tan alejada de sus necesidades? ¿Existen cosas en la vida cotidiana de cada alumno rural que pueda servir de motivación para sus experiencias de aprendizaje? Yo creo sin duda que sí. En una realidad tan variada como la peruana es difícil, si no imposible, implementar un solo modelo pedagógico estatal. Creo que se puede alcanzar la motivación entre los alumnos rurales si se proyecta en el aula saberes más relacionados con su vida cotidiana. De esa manera, el alumno, interesado en su saber, podrá autorregular su aprendizaje incluso desde temprana edad. ¿Cuál es el interés de Rosita, niña de 8 años de Callepampa?

lunes, 10 de febrero de 2014

69% de profesores desaprobados

El 69% de los maestros de Lima desaprobó examen de contratación (link a la web de El Comercio)

¿Nos sorprende? No tanto ¿no?

Casi 70 %. En mi experiencia docente, no sé cuando, ni dónde, ni de quién, adquirí una máxima pedagógica que traté de implantar en todas mis asignaturas: Si no aprueban al menos el 70% de mis alumnos, la culpa es mía. Y así lo creo, al menos hasta 3o de media, es culpa mía o porque la clase estuvo mal hecha, o porque el examen no medía lo que yo enseñaba, o porque no les advertí a los alumnos con claridad lo que iba a evaluar. Esta máxima me ayudaba a ver el nivel de la exigencia de la clase. Obviamente era una información que mis alumnos ignoraban. En la noticia que publica el diario el Comercio encuentro misteriosamente la misma cifra: 69%. Pero la diferencias es que esos 69% no aprobó. Son 69% profesores públicos, 11,123 de ellos, que no pudieron aprobar el examen de contratación del estado. ¿Qué expresa esta realidad?

El Viceministro de educación parece culpar a las facultades de educación. ¿Pero no es él mismo el vice-responsable de las facultades en general? Muchos profesores se quejan de que el nivel del examen era demasiado alto. A todos los peruanos nos da suspicacia y probablemente digamos: "Esos vagos, claro!!". ¿Pero cuál es la realidad? ¿Se trata aquí de encontrar culpables?

Es sabido por distinto estudios que una de las claves más importantes del éxito escolar tiene estrecha relación con la calidad y el nivel de los profesores. Es por tanto un deber del estado, donde se apliquen las estructuras educativas estatales, contar con un grupo excelente de profesionales en la educación. Sin embargo, este examen no sólo muestra una falta de conocimiento de los evaluados, sino una falta de relación entre el estado y sus futuros profesores. Uno no conoce al otro. El maestro (Estado) no conoce a sus alumnos (profesores). Siguiendo aquella máxima que tanto me ayudó en mi profesión docente, sólo la observación cercana del evaluado y de lo evaluado, garantiza la justicia de las evaluaciones. Es necesario, a mi modo de ver, que el estado asuma cabalmente la formación de los profesores, no simplemente reventarlos en un examen para que la próxima vez estudien más. Todos sabemos que los exámenes pocas veces logran evaluar todo lo necesario, mucho más en el caso de un docente quién debe estar capacitado para evaluar.

A mi modo de ver es necesario que en toda la cultura del Perú se re-evalúe el papel que el profesor posee en la comunidad. En vez de escepticismos y crítica, apoyo y celo por su formación. Porque en buena parte de ellos depende el futuro del País.

domingo, 2 de febrero de 2014

Detachment, El profesor.

Adrien Brody, como Henry Barthes, protagoniza la película dirigida por Tony Kaye, que en el 2011 impactó por la crudeza con la que demuestra la realidad que viven algunos profesores en el sector público americano. La película, con todas las libertades propias del cine alternativo americano, nos permite entrar en el corazón de Henry, poeta solitario, que aparentemente sin esfuerzo alguno, rescata con su bondad azulina a aquellos que lo llegan a conocer. 

¡Qué lejana esta realidad para mí! Sin duda alguna descubro que el ser maestro trae muchas dificultades que no pienso enumerar. Pero el ver cada una de sus escenas más vibrantes sólo me lleva a solidarizarme con todos aquellos héroes que entran día a día a la aulas y recordarles que no están solos. Que somos muchos los que queremos luchar porque se les de lo que merecen.

La cinta muestra también, como es evidente, la otra cara de la moneda. Aquellos profesores que trabajan con poca a ninguna motivación. Aquellos que se han aferrado a su cargo porque la vida no les ofrece otra oportunidad. Y les recuerda con fuerza: no son cosas, son niños. Cuídalos. 

¿Qué hacer? ¿Cómo solucionar esto? ¿Cómo equilibrar todas las fuerzas? Aulas alegres. ¡Qué gran reto!

Recomiendo prepararse anímicamente antes de ver la película.

Ver el trailer
Ver trailer 2









¿Que pasó con Emilio?

"Al cabo de algunos meses, Emilio entra en mi habitación y dándome un abrazo me dice: «Maestro mío, felicitad a vuestro hijo, pues espera para muy pronto tener el honor de ser padre. ¡Oh, cuántos desvelos nos esperan y cuánto vamos a necesitar de vos! Que Dios no permita que yo os deje educar a mi hijo después de haber educado a su padre, ni que otro que sea yo desempeñe un deber tan dulce y santo, aunque pudiese escoger con tanto acierto para él como escogieron para mí. Pero queremos que seáis el maestro de los maestros jóvenes. Aconsejadnos, dirigidnos, pues nosotros seremos dóciles, y mientras yo viva, tendré siempre necesidad de vos. Os necesito más que nunca, porque ahora comienzan mis funciones de hombre. Vos habéis cumplido las vuestras; guiadme para imitaros. Ha llegado el tiempo de que descanséis»"

Éste es el último párrafo de la increíble historia que Jean Jacques Rousseau nos dejará sobre su Emilio. El maestro en su habitación recibe la visita de Emilio quién le habla con cariño. Pero el maestro... se queda ahí, no habla, no responde. ¿Estará quizá muriendo? ¿No se siente la gris tonalidad de un responso bajo la aparente jovialidad de las palabras de Emilio? Bueno, al menos yo lo siento. El maestro está muriendo pues su labor a concluido. 

Pero luego...

¿Que pasó con Emilio? ¿Cómo le fue con Sofía? ¿Tuvieron más hijos? ¿Los llegó a educar como el fue educado? ¡Me quedo con tantas dudas!

En fin... 

Emilio es quizá la obra más emblemática en la historia de la educación. También es titulada "La educación". Por lo cual en esta pseudo reflexión, sugiero el siguiente trueque de palabras, pensando justamente en el misterio de la vida adulta de Emilio: ¿Qué ha sido de la educación? ¿Qué pasó desde entonces? ¿A donde fue a parar?

A Rousseau se le atribuye, más que a nadie, voltear la tortilla de la educación. Pasar de una mirada centrada en el maestro y la asignatura, a una mirada centrada en el niño. Gran desafío que exigirá de los maestros conocer profundamente a los niños, respetarlos, amarlos, cuidarlos y al mismo tiempo dominar las materias que imparten. 

¿Que pasó con Emilio? ¿Qué pasó con la educación? ¿Qué fue del maestro?
Este blog intenta recoger información y opiniones sobre el ser de los maestros. ¿Quiénes son? ¿Cómo viven? ¿Qué reciben? ¿Qué les motiva? ¿Qué esperan? Pues quizá, de tanto mirar al niño, estamos olvidando a los maestros.